2026/04/07

Capítulo 9: Ferrocarril, electricidad y “modernidad” — El gran cambio cotidiano (1863–primer tercio del siglo XX)

Si el siglo XIX transformó muchas cosas en España, en Morés esos cambios se sintieron de forma muy concreta en el día a día: nuevas comunicaciones, nuevas infraestructuras y nuevos servicios que fueron acercando el pueblo al ritmo del mundo exterior. La memoria local recoge fechas y datos muy precisos: el puente sobre el Jalón (1897), la llegada de la corriente eléctrica (1901) y, sobre todo, el ferrocarril, que conectó Morés con el eje Zaragoza–Calatayud y el gran corredor hacia Madrid y Barcelona.




La llegada del tren (1863)

Según la información histórica recopilada en la web municipal, la estación de ferrocarril de Morés pertenece a la línea Madrid–Barcelona por Caspe y Tarragona, y el tramo Alhama de Aragón–Grisén —en el que se sitúa la estación— se terminó el 25 de mayo de 1863, dentro de la antigua Compañía M.Z.A. La misma fuente indica que la estación está en el km 263,6 desde Madrid y a una altitud de 433 m, un nivel de detalle que muestra la importancia que tuvo este hito en la vida local.

El tren no solo facilitó viajar: permitió mover mercancías, traer productos y hacer más viable la salida de vino, aceite o cosechas a mercados más amplios. También cambió la percepción de la distancia, porque Zaragoza, Calatayud o incluso Madrid pasaron a sentirse menos “lejos”, y con ello se reordenaron costumbres, trabajos y oportunidades.



El puente sobre el Jalón (1897)

Otro símbolo de modernización fue el puente sobre el río, que —según la misma recopilación municipal— se construyó en 1897 por iniciativa del diputado Sr. Monares. En pueblos atravesados por un río, un puente “estable” no es solo una obra pública: es seguridad, comercio, acceso al campo y continuidad de la vida en épocas de crecida.



La electricidad (1901)

La corriente eléctrica llegó a Morés en 1901, un salto enorme en términos de comodidad y organización social: iluminación, horarios más flexibles y posibilidades nuevas para comercios y trabajos artesanales. Aunque el cambio fue progresivo, la llegada de la luz se convirtió en una de esas fechas que se recuerdan “de generación en generación” como un antes y un después.

Educación, ocio y vida pública

La historia local recoge también datos sobre escuela y ocio, que ayudan a entender cómo se “moderniza” un pueblo por dentro: por ejemplo, se menciona que las escuelas fueron donadas por Dª Francisca Gil de la Riva en 1913, con condiciones ligadas a su uso. Y en cuanto al ocio, se recuerda que entre 1919 y 1930 se proyectó cine por primera vez (cine mudo y luego sonoro), con ubicaciones y periodos concretos que muestran cómo la cultura popular iba entrando en los hogares.

Infraestructuras y paisaje humano

Estos cambios conviven con otros detalles que dibujan el Morés del primer tercio del siglo XX: arbolado en la carretera (plátanos en 1916, acacias en 1923), plantaciones comunales (un pinar “a zofra” en 1925), y nuevas obras como cementerio (1928) y lavadero (1932). Son “pequeñas” fechas, pero juntas componen una transformación profunda del paisaje y de la forma de vivir.



Fuentes consultadas

Descargo de responsabilidad

Nota: Este capítulo se apoya en la recopilación histórica publicada por el Ayuntamiento de Morés (procedente de materiales locales y memoria del pueblo). Para ampliar con documentación primaria (expedientes ferroviarios, obras públicas, archivos provinciales o prensa histórica), conviene contrastar estas fechas con archivos y hemerotecas.