Capítulo 8: La nueva iglesia parroquial y la transformación del Morés del siglo XVIII–XIX
Tras la expulsión de los moriscos y la recomposición demográfica del siglo XVII, Morés entró en una etapa de estabilidad relativa en la que el centro de gravedad del pueblo fue desplazándose desde las estructuras defensivas (ya en ruinas) hacia las instituciones civiles y religiosas. En ese contexto, la iglesia parroquial se convirtió en el gran espacio comunitario: no solo lugar de culto, sino también punto de reunión, de identidad colectiva y de organización social.
Una iglesia “nueva” por necesidad
Según la documentación estudiada por Francisco Tobajas Gallego, la antigua iglesia parroquial de Morés amenazaba ruina y los obispos de Tarazona habían ordenado en varias visitas consecutivas su derribo y reconstrucción por el riesgo que suponía para los fieles. Los vecinos llegaron a iniciar trabajos y a reunir materiales, pero el proyecto superaba claramente sus recursos, lo que obligó a buscar un acuerdo con el señor jurisdiccional del lugar.
El acuerdo de 1803: Concejo y Casa de Híjar
El estudio de Tobajas Gallego precisa que la “nueva fábrica” de la iglesia se acordó en mayo de 1803 mediante un pacto entre el Concejo de Morés y el IX Duque de Híjar (a la vez XI Conde de Aranda), dentro del marco señorial del condado. El arquitecto José de Yarza presupuestó la obra en 284.752 reales de vellón y ofreció completarla en un plazo de seis años, estableciéndose un reparto de financiación entre el duque y la propia villa.
Cómo se financió: dinero, trabajo y recursos del pueblo
El acuerdo contemplaba que la villa aportaría parte del coste mediante trabajo y recursos: transporte de materiales, reutilización de elementos aprovechables de la vieja iglesia, y contribuciones procedentes de bienes y rentas vinculadas a la vida local (por ejemplo, aportaciones ligadas a la Cofradía de San Félix, entre otras). La documentación muestra que, además de la inversión monetaria, el esfuerzo vecinal fue una pieza clave para que el proyecto pudiera sostenerse durante años.
Bendición en 1809
A pesar de las dificultades del periodo (la obra se desarrolla en el tránsito hacia la Guerra de la Independencia), el edificio fue bendecido en mayo de 1809 por el obispo de Tarazona Francisco Porró y Reinado durante una visita pastoral, coincidiendo con la festividad de San Félix. Este momento simboliza la culminación de un proyecto colectivo y el inicio de una nueva etapa, con un templo que marcaría la imagen del Morés contemporáneo.
Qué representa para la historia local
La construcción de la iglesia es también un indicador de cambio: refleja cómo, en el tránsito del siglo XVIII al XIX, las comunidades rurales negociaban obras mayores combinando recursos propios, estructuras del Antiguo Régimen (señorío) y administración local (concejo). Además, el edificio consolidó un patrimonio artístico y devocional que se fue enriqueciendo con el tiempo y que hoy forma parte de la identidad cultural de Morés.
Para ampliar (lectura recomendada)
Para profundizar en los detalles documentales de esta obra (acuerdos, financiación, protagonistas y cronología), es muy recomendable el artículo de Francisco Tobajas Gallego: “La nueva fábrica de la iglesia de Morés” (Cuarta Provincia, 2018), donde se reproducen y explican fuentes primarias y se contextualiza el proceso constructivo.
Fuentes consultadas
- Francisco Tobajas Gallego (2018): “La nueva fábrica de la iglesia de Morés” (PDF)
- Ayuntamiento de Morés – Nuestra Historia
Descargo de responsabilidad
Nota: Este capítulo se ha redactado con intención divulgativa y se apoya de forma principal en el estudio de Francisco Tobajas Gallego y en la síntesis histórica municipal. Para investigación académica, conviene acudir a los expedientes citados (AHPZ, Archivo Diocesano, etc.) y a bibliografía especializada sobre el condado de Aranda y la arquitectura religiosa en Aragón.