2025/12/15

Capítulo 6: Las familias nobles Urrea y Luna — Poder, alianzas y conflictos en Morés

Capítulo 6: Las familias nobles Urrea y Luna — Poder, alianzas y conflictos en Morés

La historia medieval de Morés no puede entenderse sin la presencia de dos grandes linajes aragoneses: los Urrea y los Luna. Durante siglos, sus pactos y enfrentamientos determinaron no solo la política local, sino también la vida cotidiana, la propiedad de la tierra y la organización de la sociedad. El peso de estas familias se reflejaba en la influencia sobre el concejo, los oficios, la religión y las celebraciones populares. Herederos de una tradición de caballería y lealtad al rey, eran también protagonistas en las luchas por las fronteras del Reino de Aragón y en negociaciones que afectaban a toda la comarca del Jalón.

Origen y expansión de los Urrea y Luna

Los Urrea aparecen en la documentación histórica como una de las familias más ricas e influyentes de la Comunidad de Calatayud, extendiendo sus dominios por pueblos y aldeas, administrando castillos y ejerciendo como jueces y consejeros reales. Sus lazos con la monarquía les permitieron recibir mercedes, exenciones y cargos que fortalecieron su presencia en Morés y alrededores. Los Luna, con origen en la caballería aragonesa y conexiones dinásticas con Castilla y Navarra, se distinguieron por su ambición y capacidad para ejercer el patronazgo cultural y religioso, dotando iglesias y patrocinando obras públicas. Ambos linajes se relacionaron mediante enlaces matrimoniales con otras familias nobles de la región, generando una densa red de influencias.

El control sobre Morés era ejercido a través de ventas de tierras, compras de privilegios y concesión de rentas a criados y vasallos. Los archivos locales recogen cartas de donación, sentencias sobre derechos de paso y pleitos por posesión de huertos y eras, que muestran la actividad diaria y la capacidad reguladora de estos linajes. Durante las festividades, los nobles organizaban banquetes y justas en la plaza mayor, demostrando su poder y marcando la diferencia social respecto a los campesinos y artesanos.

Conflictos y alianzas — El castillo como centro de poder

La fortaleza de Morés fue escenario de los principales conflictos y pactos entre los Urrea y Luna. El episodio del asedio en 1411, durante la guerra civil aragonesa, marcó un punto de inflexión en la historia del pueblo. El castillo, símbolo del dominio y la defensa, fue estratégicamente atacado y parcialmente destruido para debilitar a la familia enemiga y asegurar el control del señorío. En ese contexto, los campesinos locales sufrieron las consecuencias: aumento de impuestos, reclutamientos forzosos y cambios en la administración de justicia.

Los periodos de paz permitieron pactos y alianzas entre ambas casas, frecuentemente sellados con matrimonios entre descendientes directos. Los documentos de la época atestiguan acuerdos para repartir cosechas, establecer nuevos mercados y conceder licencias de explotación de molinos y huertas. A nivel simbólico, el castillo se convirtió en el espacio donde se celebraban auditorías, reuniones del concejo y rituales de vasallaje, estableciendo la estructura jerárquica que caracterizó la vida medieval morensana.

Impacto social, religioso y arquitectónico

El patronazgo de los Urrea y Luna fue visible en el impulso de mejoras urbanas y religiosas: ampliación de la iglesia, restauración de ermitas y construcción de casas señoriales de sólida mampostería. Los nobles donaban tierras al clero en momentos de epidemia o crisis, impulsaban la fundación de pequeños hospitales y almacenes de grano, y participaban activamente en la financiación de ferias y fiestas patronales. En periodos de bonanza otorgaban ayudas a los campesinos, reducían ciertos tributos y patrocinaban la organización de romerías y mercados que beneficiaban la economía local.

Las leyendas y relatos populares que hoy sobreviven en Morés tienen su origen en las gestas de estos linajes: duelos caballerescos, pactos secretos en la noche de San Juan, historias de traiciones y reconciliaciones en la plaza mayor. Algunos apellidos modernos como “Urrea”, “Luna” o “Jiménez” pueden rastrearse hasta criados, descendientes o figuras menores asociadas a los grandes señores, conservando la memoria de la época en la toponimia y en la tradición oral.

Legado y memoria colectiva

La caída del poder nobiliario en el siglo XVII, tras la llegada de nuevas formas de propiedad y administración, permitió la redistribución de tierras y la emergencia de familias labradoras y burguesas. Sin embargo, el recuerdo del antiguo estatus social de los Urrea y Luna siguió vivo en los rituales festivos, las leyendas y la arquitectura local. El antiguo castillo, aunque derruido, sigue siendo lugar de paseo y evocación de la historia de Morés. Las casas señoriales y los documentos conservados en archivos municipales permiten comprender el impacto real y simbólico de las grandes casas nobles en la evolución cultural y social del municipio.

Hoy, la memoria de los Urrea y Luna alimenta el orgullo local y la curiosidad histórica, recordando un tiempo en el que Morés fue epicentro de decisiones y conflictos de relevancia regional. Fiestas y relatos actuales evocan la importancia de las alianzas y rivalidades medievales, reforzando la identidad y el sentido de pertenencia entre los habitantes del valle del Jalón.

Curiosidades

  • En la documentación medieval, los criados de los Urrea podían pasar a formar parte de la casa Luna y viceversa según cambios políticos o matrimonios estratégicos.
  • Algunos pactos entre los linajes incluían la protección conjunta de acequias y comunales, afectando positivamente la agricultura local.
  • Las fiestas organizadas por la nobleza a menudo implicaban ofrendas de vino, pan y carne para todos los habitantes del pueblo, como muestra de poder y generosidad.
  • En la literatura oral de Morés se conservan romances que relatan asedios, amores imposibles y milagros atribuidos a la intervención de caballeros de ambos linajes.

Fuentes Consultadas

Descargo de Responsabilidad

Nota importante: Este artículo ha sido elaborado con asistencia de inteligencia artificial, utilizando fuentes académicas e institucionales. Para investigaciones detalladas se recomienda consultar archivos y estudios originales.

2025/12/02

Capítulo 5: Estructuras sociales y vida rural medieval en Morés

Capítulo 5: Estructuras sociales y vida rural medieval en Morés

Tras los episodios de guerra feudal, la destrucción parcial del castillo y la reconfiguración del poder nobiliario, Morés entró en una etapa marcada por la consolidación de la vida rural y el desarrollo de una sociedad estructurada en torno a la tierra. Durante la Edad Media, la villa y su entorno experimentaron profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que sentaron las bases del Morés moderno.

La sociedad feudal: nobleza, labradores y mudéjares

La vida en Morés durante la Edad Media giraba alrededor de las grandes casas nobiliarias y los campesinos. Las familias como los Urrea y los Luna controlaban el señorío mediante la posesión de tierras y derechos jurisdiccionales. A su sombra prosperaban los labradores, artesanos y pequeños ganaderos, sujetos a gravámenes y obligaciones militares. Un sector destacado era el de los mudéjares: musulmanes que conservaban sus costumbres, lengua y religión, a cambio de tributos especiales y tareas determinadas, principalmente en el regadío y la artesanía.

La convivencia, aunque nunca exenta de tensiones, favoreció el intercambio cultural y técnico, especialmente en el uso de sistemas hidráulicos, producción agrícola y costumbres cotidianas (vestimenta, alimentación y vivienda).

La organización rural: aldeas, cortijos y comunales

Morés mantenía vínculos con aldeas menores como Purroy y otros núcleos dispersos. La población se asentaba en casas de piedra y adobe, a menudo agrupadas en torno a eras, corrales y huertos. Los comunales (tierras de uso colectivo), los caminos y las acequias eran gestionados por el concejo, que organizaba trabajos de mantenimiento y reparto de recursos. Las juntas vecinales y asambleas tradicionales sirvieron como foro de decisión y resolución de conflictos.

Economía agraria y ganadera

La estructura productiva giraba en torno al cereal (trigo, cebada), viñedo, olivar y huerto de regadío. La ganadería ovina y caprina proporcionaba carne, lana y leche, mientras que la avicultura y el porcino tenían importancia doméstica. El ciclo agrícola marcaba la vida cotidiana: desde la siembra en otoño, la siega en verano, hasta la celebración de fiestas asociadas a la cosecha y la vendimia.

Las mudéjares y cristianos compartían técnicas agrícolas y saberes sobre rotación de cultivos, abonos, manejo de herramientas y uso del agua. Muchos términos usados hoy (como acequia, aljibe, alberca) provienen de este legado común.

Costumbres, tradiciones y vida cotidiana

La villa contaba con una iglesia parroquial donde se celebraban ritos cristianos, junto a pequeñas ermitas o espacios de culto mudéjar en las afueras. El calendario festivo alternaba celebraciones religiosas y cívicas, como ferias, mercados y romerías a ermitas cercanas. Las bodas, bautizos y entierros se realizaban bajo la normativa eclesiástica, pero también incluían elementos populares y supersticiosos propios de la cultura rural aragonesa.

El folklore local se expresaba en la música tradicional (jotas, romances), en danzas y narraciones orales y en un patrimonio gastronómico basado en el pan, aceite, vino y productos hortícolas.

Curiosidades

  • En muchos documentos medievales aparecen referencias a las “juntas de vecinos” para decidir la reparación de acequias y caminos.
  • La convivencia con mudéjares permitió la introducción de nuevos cultivos y técnicas de riego, que hoy forman parte del paisaje de Morés.
  • El reparto de tierras comunales se hacía en ocasiones mediante sorteo, dando origen a expresiones y rituales conservados en la tradición oral.

Fuentes Consultadas

Descargo de Responsabilidad

Nota importante: Este artículo ha sido elaborado con asistencia de inteligencia artificial, utilizando fuentes académicas e institucionales, pero la precisión absoluta no puede garantizarse. Se recomienda consultar archivos y publicaciones especializadas para investigaciones detalladas.